Calcio contra la osteoporosis


El calcio es el centro de atención hoy en día, debido al descubrimiento de que ciertas personas, especialmente las mujeres, pueden desarrollar un problema médico serio por la pérdida de calcio en los huesos, después de la menopausia.

A esta enfermedad se le conoce como osteoporosis. Aunque pensamos en el calcio como componente importante de los huesos y los dientes, debido a que la mayoría del mismo se localiza en estos tejidos, el calcio tiene otra función importante como regulador del metabolismo.

Sin embargo, no necesitamos preocuparnos conscientemente del nivel de calcio en la sangre, pues se regula automáticamente por hormonas y por la vitamina D.

De lo que sí necesitamos preocuparnos es que, si la concentración de calcio en la sangre empieza a disminuir, éste es removido de los huesos, lo que hace que éstos se debiliten y puedan romperse fácilmente, especialmente en personas de edad avanzada.

La solución es prevención, y la mejor manera para minimizar el problema es entrar a la Tercera Edad con huesos de alta densidad, los cuales, como su nombre lo dice, tienen mayor cantidad de calcio que los de baja densidad.

Importancia de la Genética y la Metformina


Desde luego que la genética de las personas que sufren de diabetes tipo 2 juega un papel importante en determinar la densidad del hueso, y la manera más efectiva de asegurar huesos altamente densos es heredar los genes apropiados. La otra opción es una dieta adecuada.

La relación entre hueso, sangre y calcio de la dieta es compleja. Si ingerimos poco calcio se absorberá más y se excretará menos en la orina. Sin embargo, el calcio seguirá siendo removido del almacén de los huesos para mantener el nivel adecuado de calcio en la sangre.

Por lo tanto, una dieta deficiente de calcio en los primeros años de vida, puede ser causa de problemas después. Consumir abundante calcio, o sea, más de 800 miligramos por día en adultos, no ha sido de valor para prevenir la osteoporosis, ya que cuando su consumo aumenta más de lo recomendado, su absorción disminuye, por lo que muy poco del calcio extra se queda realmente en el cuerpo.

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Además, el calcio que no se absorbe puede interferir en la absorción de otros minerales como hierro y zinc, y puede promover la formación de piedras en el riñón. Estas consecuencias negativas deben ser valoradas contra la posibilidad, todavía sin confirmar, de que un exceso de calcio puede llegar al hueso aumentando su densidad.

El calcio se absorbe generalmente de fuentes animales, especialmente leche y derivados. Las verduras de hoja verde contienen calcio, pero también oxalato, un químico orgánico que interfiere en la absorción del calcio.

Para las personas que no pueden consumir alimentos ricos en calcio, se recomiendan los suplementos, especialmente los de carbonato de calcio, pues su porcentaje es mayor. Los suplementos de calcio en forma de antiácidos pueden provocar alcalinidad en el intestino delgado, e interferir en la absorción de éste y otros minerales.