El sexo después del infarto


Las personas que han experimentado un infarto saben que deben llevar a cabo ciertos cambios en su estilo de vida: dejar de fumar, mantener una dieta balanceada, disminuir el estrés cotidiano, llevar a cabo una práctica deportiva regular, un control médico periódico, etcétera.
Preguntas frecuentes en estos pacientes son: ¿puedo tener relaciones sexuales, representa un riesgo tenerlas?, ¿cuánto tiempo debo esperar después de transcurrido un infarto?

Si bien la práctica sexual se considera de bajo riesgo para la presentación de eventos cardiovasculares, la respuesta no debe ser generalizada.

Estudios clínicos han demostrado que en las relaciones sexuales la frecuencia cardiaca se eleva hasta un promedio de 130 latidos por minuto, y se consume de cinco a siete veces la cantidad de oxígeno que se requiere estando en reposo.

Desde el punto de vista energético, tener una relación sexual consume una energía similar a caminar a una velocidad de 4 millas por hora, flotar en el agua o, bien, jugar un partido de fútbol a nivel recreativo.

Cuidados después de un infarto


Como medida preventiva, se aconseja que los pacientes con enfermedades cardiacas hayan concluido la ingesta alimenticia dos horas previas a la realización del acto sexual y, de ser posible, reducir al mínimo el consumo de bebidas alcohólicas.

Muchos pacientes por temor a desarrollar alguna complicación cardiaca durante las relaciones sexuales, presentan distintos trastornos sexuales como la disminución de la libido o impotencia. Los medicamentos utilizados para estimular la función sexual en su mayoría pueden ser peligrosos para este tipo de personas.

Por otro lado, muchos de los medicamentos utilizados en cardiología tienen el efecto secundario de deprimir la respuesta sexual, por tal motivo, es importante que este tipo de pacientes reciban apoyo médico y psicológico especializado.

Es cierto que los pacientes que sufren infartos muy extensos quedan con importante deterioro funcional y la mínima actividad física les llega a ocasionar graves problemas en su salud. Sin embargo, gracias a la detección temprana y a los tratamientos novedosos, numerosos pacientes hoy día quedan con mínimas secuelas después del infarto.

Las recomendaciones en cada caso se deben individualizar. Idealmente, todo paciente después de experimentar un infarto debe estar en un programa de rehabilitación cardiaca en el que, bajo un estricto monitoreo y en forma gradual, se les señala la cantidad de actividad física que pueden desarrollar, sin que represente un riesgo para su salud.